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París

La Ciudad de la Luz, capital de Francia y de la moda es la ciudad más visitada en todo el mundo. Se divide en varios barrios, cada uno con su propio ambiente, y se extiende a ambos lados del río Sena. Los muelles del Sena están incluidos en el patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

París es un destino emblemático que merece ser visitado con todo el entusiasmo que desprende. La ciudad ostenta un importante patrimonio histórico, cultural y gastronómico. En ella se encuentran los monumentos y museos más visitados del mundo, como la Torre Eiffel, los museos del Louvre y Orsay, el Arco del triunfo o los míticos Campos Elíseos. Aquí empezaron los negocios de los mejores diseñadores de perfumes y de moda, así como la deliciosa gastronomía mundialmente conocida.

El Hôtel Bellechasse Saint-Germain se encuentra a tiro de piedra del magnífico Museo de Orsay que se sitúa justo enfrente del Museo del Louvre. Ofrece a los visitantes una ubicación céntrica para visitar los lugares más emblemáticos de París, como el barrio de Saint-Germain, el Louvre, la Ile de la Cité, la catedral de Notre Dame, la Torre Eiffel, el Jardín de las Tullerías, la Plaza de la Concordia o los Campos Elíseos.

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Museo del Louvre

Famoso en el mundo entero por su inmensa colección de arte antiguo y moderno, el Louvre cuenta con una apasionante historia. Queda muy poco de la pequeña fortaleza construida por Philippe-Auguste a principios del siglo XIII para albergar el tesoro real.

La residencia de los reyes de Francia se convirtió en un museo en 1792, y desde entonces su colección de arte ha aumentado para disfrute de millones de visitantes. En la actualidad el Louvre acoge obras maestras mundialmente conocidas como la Mona Lisa y alberga frecuentes exposiciones temporales de gran importancia. Es el museo más visitado del mundo.

A menudo, el Louvre ha servido de escenario para intrigas literarias o cinematográficas como el Código Da Vinci, Belfegor o el fantasma del Louvre, y cuenta con sorprendentes tesoros que merecen la pena visitar. El acceso se realiza a través de su magnífica pirámide de cristal, símbolo de una arquitectura en constante evolución que combina antigüedad y modernidad con el típico estilo parisino.

¡Aquí encontrará consejos para los clientes de Bellechasse!

También podrá llegar al Louvre bordeando las orillas del Sena y acceder por la Porte des Lions. Suba a la primera planta y siga la Galerie du Bord de l'Eau que discurre a lo largo del Sena y podrá admirar los cuadros italianos de los siglos XVI y XVII. Para llegar a la pirámide, atravesará las Salas Rouges donde se exponen las principales obras de arte del Louvre, la Mona Lisa, Las Bodas de Caná de Veronese, La balsa de la Medusa de Géricault y La Coronación de Napoleón por David. Al llegar al final de la galería descubrirá la recientemente restaurada Victoria alada de Samotracia.

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Museo de Orsay

Antiguamente, el Museo de Orsay fue una estación de ferrocarril que abrió sus puertas en 1889 para satisfacer a los miles de visitantes que venían a admirar las maravillas de la Exposición Universal en París. Tiene vistas al Sena y es una maravilla arquitectónica.

Se dice que cuando el pintor Edouard Detaille vio el edificio por primera vez exclamó: "¡la estación es magnífica y parece una Galería de arte!".

Se hubiera sorprendido al ver que su visión se hizo realidad cuando la estación se convirtió en un museo en 1986.

Desde entonces, el museo alberga una colección de arte del siglo XIX y es el octavo museo más visitado del mundo.

En 2012 se llevó a cabo una amplia campaña de restauración para aumentar el número de obras de arte expuestas y renovar varias salas, así como el techo abovedado de cristal. Se creó una zona de exposiciones más luminosa para albergar la colección de arte impresionista más completa del mundo.

Este museo es una parada obligada durante su estancia en París. Además, también dispone de un restaurante en la primera planta que merece la pena visitar, aunque sólo sea para admirar sus arañas y techos pintados. Si sube a la última planta, asegúrese de no perderse el impresionante reloj de la estación y contemplar unas vistas magníficas de París.

Para evitar filas puede comprar su entrada en el Hôtel Belle-Chasse.

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Saint-Germain-des-Prés

Este mítico barrio que no se debería perder situado en la orilla izquierda del Sena, debe su popularidad al grupo de jóvenes artistas e intelectuales que solían reunirse en ese lugar después de la última guerra. Jóvenes entusiasmados buscándose a sí mismos solían reunirse en los cafés, las bodegas y clubes de jazz para hablar durante horas y escuchar al que quizás fuera el más conocido de todos ellos, Jean-Paul Sartre.

Aparte de su pasado intelectual, el barrio de Saint-Germain con sus calles estrechas, numerosas galerías de arte, boutiques de diseño y terrazas, evoca el excepcional ambiente de la orilla izquierda. Ubicado cerca del Hôtel Le Bellechasse, este barrio es un paraíso para los paseantes y los amantes del arte y la comida.

Hacia el sur, además del Palacio de Luxemburgo y sus jardines, en el barrio se encuentran varios museos pequeños, no muy conocidos por el gran público, pero que merecen la pena ser visitados, como el museo de Eugène Delacroix, la Capilla de los Petits-Augustins, la asociación Electra o la Royal Mint.

Durante su estancia en el Hôtel Le Bellechasse, que ofrece una excelente ubicación para descubrir este excepcional barrio parisino, nuestro amable personal estará encantado de compartir sus mejores direcciones con usted. En Saint-Germain también encontrará los míticos cafés y restaurantes mundialmente conocidos como Les Deux-Magots, el café de Flore y la Brasserie Lipp.

Pero también hay otros lugares menos conocidos que merece la pena visitar. Descubra el Petit-Zinc en la calle de Saint-Benoît, una joya del estilo Art nouveau o el Procope, uno de los café-restaurantes más antiguos de París. Este prestigioso lugar fue fundado en el siglo XVII y con los años se convirtió en un famoso lugar de encuentro entre intelectuales y políticos. En sus paredes todavía cuelgan los retratos de algunos de sus visitantes más famosos como Voltaire, Danton el revolucionario francés o el poeta Musset.

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El Jardín de las Tullerías

Justo al otro lado del río desde el museo del Quai d'Orsay, el magnífico Jardín de las Tullerías es un lugar histórico que ofrece un remanso de paz y verdor en el corazón de París. Diseñados por André Le Nôtre y descubiertos por Fouquet, ministro de finanzas de Luis XIV, para quien diseñó los espléndidos jardines franceses de su castillo de Vaux-le-Vicomte.

Encargado por Luis XIV, Le Nôtre fue el célebre diseñador de los jardines del Palacio de Versalles. Le dio a París unos jardines reales que se convirtieron en un lugar de encuentro para la aristocracia y las clases altas.

En el siglo XVII a menudo fue escenario de lujosas celebraciones, y hoy en día es uno de los lugares favoritos de los parisinos para disfrutar de un paseo. Situado a 5 minutos andando desde el Hôtel le Bellechasse atravesando el puente peatonal de Solferino, las Tullerías ofrecen un acercamiento al típico y excepcional ambiente parisino.

Los jardines han sido testigos de tiempos difíciles de la historia francesa y contienen muchas estatuas, fuentes y árboles notables. En ambos lados de las principales entradas encontrará dos encantadores museos: la Orangerie, en el que dos salas enteras están dedicadas al famoso cuadro Nenúfares de Monet y el Juego de Pelota, donde se organizan exposiciones fotográficas con regularidad que presentan a artistas de la talla de Diane Arbus, Martin Parr o Garry Winogrand.

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El Hotel des Invalides

El Hôtel des Invalides está situado al final de una larga explanada frente al impresionante puente de Alejandro III, construido para conectar la orilla derecha con la orilla izquierda durante la Exposición universal de 1889. Alberga el museo militar de París. Fue construido por Luis XIV como hospital donde los soldados heridos en sus múltiples campañas de guerra podían ser atendidos. Es un imponente edificio que alberga una capilla real con un magnífico techo dorado y la tumba de Napoleón I.

También encontrará un museo de artillería y armas, así como el museo de planos y relieves donde se exponen una colección de maquetas de las mayores fortalezas de toda Francia diseñadas por Vauban. Este ingeniero y verdadero genio militar sirvió a las órdenes de Luis XIV y fue comisionado por éste durante el siglo XVII para construir fortificaciones en varios lugares estratégicos con la finalidad de proteger Francia.

Se organizan visitas guiadas temáticas en francés y en idiomas extranjeros, previa petición. Así accederá a zonas de los museos que normalmente permanecen cerradas al público y podrá descubrir los numerosos tesoros, leyendas y anécdotas que giran en torno a esta institución histórica.

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Place de la Concorde

Construida en el siglo XVIII por el arquitecto de Luis XV, la Plaza de la Concordia es una de las plazas más bonitas de París. Su forma octogonal ofrece unas vistas magníficas de los Campos Elíseos y del Arco del triunfo, de la iglesia de la Madeleine y la Rue Royale, donde se ubica el famoso restaurante Maxim's o en la Rue Rivoli y el jardín de las Tullerías.

El obelisco regalado a Francia por el virrey de Egipto en 1830 es el monumento más antiguo de París. Fue traído a París desde Luxor y ahora se alza orgullosamente en el centro de la plaza. La plaza, que contiene dos grandes fuentes y espléndidas cariátides (estatuas de mujeres que remplazan las columnas o pilares en un edificio), es el paraíso de los fotógrafos. Ubicado a tiro de piedra del Palacio del Elíseo, residencia del presidente francés, la plaza de la Concordia está a solo 10 minutos a pie del Hôtel Le Bellechasse. Ofrece un excelente punto de partida para descubrir la orilla derecha de París.

La imponente columna de granito rosa que se alzaba protegiendo la entrada del templo de Luxor se erigió bajo el reino de Ramsés II. Mide 22 metros de alto, pesa 200 toneladas y tiene más de 3000 años. Este obelisco fue transportado desde Egipto hasta París en un viaje épico que duró más de 2 años. Se construyó un barco especial para transportarlo y los ingenieros tuvieron que emplearse a fondo para encontrar soluciones a los numerosos problemas que surgieron al desplazar este impresionante monumento. La historia de esta fantástica aventura y de cómo se erigió el obelisco está grabada en su base; descúbrala a tan solo unos pasos del Hôtel Le Bellechasse.

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Muelles del Sena

Los muelles del Sena, otro escenario del estilo parisino, son un marco ideal para dar un largo paseo alejado del tráfico. La parte que discurre en frente del Museo de Orsay se adornó con jardines y se convirtió en zona peatonal a principios de 2012. Actualmente ofrece una espléndida zona de descanso en el centro de la ciudad, que comparten turistas y parisinos. Ubicada a tan solo unos pasos del Hôtel Le Bellechasse es ideal para correr por la mañana o pasear plácidamente por la tarde.

Varias escaleras llevan a esta parte del dique, incluso desde el espléndido puente de Alejandro III, una obra maestra de la arquitectura de finales del siglo XVIII. Esta parte del muelle que se abarca un paseo peatonal de 2 km está habilitada para visitantes de todas las edades. Comprende numerosas zonas donde los visitantes podrán relajarse en tumbonas, enormes almohadas o tipis. Hay zonas de juego para niños, un muro de escalada, bares y restaurantes con terrazas y muchas más sorpresas que podrá descubrir durante su placentero paseo bordeando el río.

Si desea caminar por los muelles del Sena más allá de Orsay, remonte el río y descubra el mítico puente de las Artes, después el Pont Neuf - el puente más antiguo de París - y llegará hasta la Ile de la Cité y la catedral de Notre Dame.

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Notre-Dame

Lugar emblemático de París y ubicado en el corazón de la Ile de la Cité, Notre Dame es una espléndida catedral gótica que atrae a millones de visitantes cada año. Se colocó la primera piedra en 1163 y se terminó 200 años más tarde. Se llevó a cabo una restauración exhaustiva a lo largo de los siglos y hoy en día es una verdadera belleza arquitectónica.

Sus torres miden 69 metros de altura y ofrecen al visitante más atrevido unas impresionantes vistas a la ciudad de París. La fachada, estupendamente decorada, merece ser admirada con detenimiento y atención.

La mejor manera de admirar la espléndida estructura de Notre Dame es cogiendo un barco a lo largo del Sena. El hotel vende entradas y pases de temporada que le permitirán descubrir París en cualquier época del año. Tanto si toma un crucero nocturno o diurno, estos paseos por el Sena ofrecen una perspectiva privilegiada de París. Estas visitas con audio guías disponibles en varios idiomas, le permitirán identificar los lugares más emblemáticos de París y conocerá la historia y anécdotas que los caracterizan.

Sin embargo, ésta no es la única joya de la Ile de la Cité. La antigua ciudad del centro de París alberga la Conciergerie, las antiguas construcciones del primer palacio real de París construido entre 308 y 336. En este lugar fue encarcelada María Antonieta después de la revolución francesa. En el lugar donde se erigía el antiguo palacio también podrá admirar la espléndida Capilla Real construida por San Luis.

Al subir por el Boulevard du Palais para llegar a la Conciergerie, observe a su izquierda una torre de planta cuadrada llamada “Tour de l'Horloge” (torre del reloj). La Torre tiene en su base el reloj público más antiguo de París. Fue instalado en 1370 y se renovó completamente en 2012 recuperando su belleza original. En la parte más alta de la torre hay una bonita torreta esférica y una veleta. Lleva las iniciales de tres reyes franceses y está suntuosamente decorada con gamas de rojos y azules, además está incrustada con oro fino.

Tómese el tiempo necesario para pasear por estos lugares históricos que cuentan con una excelente ubicación entre los dos brazos del Sena.

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La Torre Eiffel

Este símbolo parisino mundialmente conocido e imaginado por el ingeniero Gustave Eiffel es el monumento más visitado del mundo. Está declarado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. La Torre Eiffel se construyó para la Exposición Universal de 1889 con el fin de ilustrar los conocimientos técnicos franceses y durante más de 40 años fue el edificio más alto del mundo.

Al principio fue construida para la exposición e iba a desmontarse después. Pero Gustave Eiffel tenía otros planes para su obra de arte, por lo que en 1903 construyó una antena para las cima de la torre con el fin de apoyar el progreso del sistema telegráfico inalámbrico emergente. La operación fue tan acertada que terminó siendo un punto estratégico durante la primera Guerra mundial.

Desde sus inicios la Torre Eiffel ha atraído a las masas. Está en constante evolución para seducir a cada vez a más visitantes; dispone de ascensores, un elegante restaurante en la segunda planta y una nueva e impresionante estructura de cristal en la primera planta.

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